Preservar la salud sexual de nuestros infantes, es pensar en la integridad emocional que todo niño y niña tienen derecho. Para lograrlo es necesario tener en cuenta que ante la creciente ola de delitos contra el pudor sexual, por ello, debemos orientar de manera permanente a nuestros hijos, sobre el cuidado de su cuerpo y de su sexualidad.
Tomar las medidas educativas con los niños y niñas y promover la comunicación entre padres e hijos facilitarán que, ante cualquier peligro observado por los niños, puedan acudir a sus padres y contarles los que les angustia y les asusta.
Conversar con los niños, prestándoles atención a cada uno de sus diálogos, tomar las cosas con tranquilidad, ante cualquier testimonio que se relacione a actos contra el pudor, les ofrecerá la tranquilidad suficiente para seguir contando con nuestra escucha y con la protección que requieren.
Será muy importante no pasar desapercibido cualquier comentario, creyendo en el testimonio de los chicos, no dudando sobre el tema y tomando las acciones respectivas para que los niños y niñas sientan que ante cualquier amenaza incipiente, estarán siempre sus padres para darles la protección que merecen.
La prevención en estas acciones nos evitará preocupaciones más alarmantes, que requieren de la intervención y de la terapia necesaria, cuando ya se han dado los problemas de abuso a la intimidad de los niños.
Estemos alertas y tratemos de brindar a nuestros niños el espacio y dialogo, así como la confianza que merecen ante sus testimonios e impresiones.
